ENERGÍA Y AGUA

Oficina del Club de Roma en Barcelona

Fundación Naturgy
Miquel Salgot de Marçay
EnergiayAgua-20170602
La energía depende cada vez más del agua. Necesitamos el agua como materia prima y componente de proceso en las distintas etapas del ciclo de la energía. El agua es un elemento básico en el funcionamiento de las centrales eléctricas térmicas, ya sean de carbón, fuelóleo o gas natural. Usamos el agua para extraer, transportar y transformar los combustibles fósiles, para regar las plantas de las que obtenemos biocombustibles, para refrigerar las centrales nucleares, o para fabricar el silicio de las placas solares fotovoltaicas. Por esta razón, la creciente escasez de agua tiene un impacto cada día mayor en la fiabilidad y en el coste de muchos recursos energéticos.

Algo parecido ocurre en sentido contrario. La energía ejerce un papel decisivo en el ciclo integral del agua. La disponibilidad, la calidad y el coste de la energía son cada vez más importantes para los gestores de los sistemas hídricos, desde la captación del agua hasta su distribución final, pasando por los sistemas de potabilización, depuración, desalación o reutilización del agua. Tanto es así que, en ocasiones, los avances alcanzados en el ahorro de agua se logran a costa de un aumento muy significativo del consumo energético, como ha ocurrido en algunos sistemas agrarios.

No estamos hablando de procesos marginales, sino de aspectos significativos. Se estima que un 15% del agua dedicada a usos humanos en el mundo (lo que denominamos abastecimiento) se destina a la producción de energía: unos 583.000 millones de metros cúbicos de agua al año. Más de un 10% de esta agua (66.000 millones de metros cúbicos) se “consume”, es decir que no se reincorpora al ciclo del agua y “se pierde” para el sistema.

Las perspectivas de futuro son preocupantes. En el período 2010-2035, se prevé un aumento de un 20% del agua dedicada al “abastecimiento” para usos energéticos. El “consumo” energético se prevé que aumente un 85% durante este período. Este panorama es especialmente preocupante en un mundo con crecientes síntomas de escasez de agua.